jueves, 17 de diciembre de 2009

Pasa

Hacer las paces con el mundo es crucial para sentirse pleno en lo que estemos haciendo.
El estado crítico nos ayuda a distinguir obstáculos, pero hay que liberarse un poco más para sentir que no hay nada que criticar.

El mundo pasa como queremos. Es más, lo que queremos, PASA. Porque es con lo que más decidimos entretener nuestras neuronas, así que si actuamos en pos de conseguirlo, tarde o temprano, se hace materia.
Si le agregamos rezongo, protesta, reclamo, se hará más difícil porque elegimos entretener nuestra actividad diaria con ese tiempo perdido, el de la queja.


Realmente pasa lo que estemos buscando. Es cuestión de tenerlo entre ceja y ceja, de respirarlo, transpirarlo, que emanemos esa sustancia que nos haga unirnos, dar con eso que necesitábamos para terminar de armar el rompecabezas.
La sensación de que encastra, que cierra con nuestra búsqueda global de vida. Globo, mundo, interés general, o personal, lo mismo da.

La única forma de construir un país mejor es evolucionando individualmente. Porque a la larga, todo es psicológico, o ciclo-lógico, o sin lógica también, y la forma en que nos animemos a convivir entre la cantidad de tribus urbanas que coexisten en una ciudad, y por (roto)traslación a las subsiguientes ciudades, pueblos, poblados del país. ¿Quién vendrá a decirles cómo tienen que vivir? Apenas si cada habitante logra conciliar el sueño con su almohada, o sino se encarga de desparramar su pesar en forma de daño a cuanto cohabitante se crucen en su camino.
El camino lo distingo en el darse cuenta que lo que uno piensa, pasa.

martes, 15 de diciembre de 2009

La procesión va por dentro


Si en lugar de pretender siempre más, anduviéramos dándonos cuenta qué le pasa al de al lado, creo yo, muchos menos problemas sociales serían parte de nuestros días.
Observo a la gente, y anda ensimismada, metida en sus inconvenientes para relacionarse, que son la esencia de toda discordia. ¿Acaso dos personas que se entienden tienen problema de pelearse? Si saben que es algo productivo, que desemboca en algo más entendible, hasta se le hace frente a lo que nos aqueja con otras intenciones.
El punto es saberse contenido por el ser con el cual elegimos enfrentarnos.


Ahora, si es en medio de la calle, con alguien que no conocemos, ¿por qué habría de preocuparnos su estabilidad emocional? Se convierte en un frente a frente donde el que diga o haga lo más violento gana.

Y en realidad, todos pierden. El que tuvo la oportunidad de vérselas con algún desconocido en plena ciudad sabe de qué hablo. Aún yéndose “victorioso” hay una sensación de pérdida de energías que termina aquejándolo, y ahí no hay creencia de tener razón que valga.


El que se enfrenta con alguien está decidiendo relegar su potestad de mantenerse en paz, y eso, quieran o no, lo terminan sufriendo.
El que decide hacerlo con seres que lo acompañan en su vida, sabe que esa rivalidad momentánea es para superar un escollo, una piedra que nos molesta en el zapato, y si está construida sobre bases sólidas, la relación, luego volverá a su normal curso.


¿Nunca les ocurrió que dijeron algo en plena calentura que después se arrepintieron? Bueno, si es con alguien que nos quiere, vale hasta confesar esa equivocación, si ayudará a que nos entienda, a que nos perdone.
Y si se trata de alguien desconocido, no podemos luego salir a buscarlo para confesarle nuestro pesar. Es tan sólo una descarga, de ahí la mayor efervescencia y hasta agresión concreta, si luego no lo vemos… No lo vemos más, pero el espejo nos reflejará aquello que nos quedó adentro. Es inevitable.


sábado, 12 de diciembre de 2009

Maquiavelo, vos y yo


Mirame a los ojos, y decime lo que creés a la cara. Se te frunce el orto conmigo, gil. ¿Por qué? Porque sabés que tu actitud está cargada de manipulación, de búsqueda de obtener algo a cambio siempre por lo que hacés. Por eso te exaltás, porque aunque defiendas tus desires a capa y espada, sabés que en el fondo, en la mirada está la respuesta a lo que buscás.

Todo de lo que me acuses, con tu ira desenfrenada, te lo decís a vos. ¿O acaso vos te pensás que vas a venir a darme clases de buena gente a mi? Haceme el favor de mirarte, recorrerte sensatamente y no buscar que yo te diga en qué fallás. Te lo dejo a vos, que tan dueño de la verdad creés ser, si total te mostrás como alguien a quien las balas no le entran, y andás desparramando irrealidades fantaseosas por ahí para ver quién se hace adepto de tus causas.

Causas perdidas, pero no voy a venir a descubrirlo yo, faltaba más, si total tenés tiempo de caer y desencantarte porque las cosas no se hacen como vos querrías.
Hacete el favor de parar el carro y darte cuenta que el que está en un círculo vicioso sos vos. No me vengas con tus grandilocuencias discursivas para dar vuelta la tortilla y usar tus palabras como dardos, porque sabé que en mi no hay vuelta atrás de eso. Banco, tolero, siempre que el otro no tenga alevosía en su daño. Ahí, suelto, porque dejando libre no hay forma de poder quedar atado.

Eso es madurez emocional, querido, y no la pendejada de andar queriendo dejar al otro en evidencia. Aparte, ¿de qué? Insisto en mi idea clave: sé quién soy y cómo actúo así que nadie podrá venir a juzgarme ni acusarme de nada. No a lugar. ¿Aconsejar? Se recibe de buen gusto. Pero si el que da vuelta los tantos, mezcla en función de su conveniencia, muestra la hilacha, y encima tiene el tupé de acusar a troche y moche a uno de eso, sos vos, no me vengas con que lo hacés por mi bien.

Eso es manipular, y yo eso ya aprendí a desactivarlo. ¿Cómo? A fuerza de animarme a atravezar lo que haya que, de ir para adelante y aprender de lo que se presenta, y no de las triquiñuelas que podés elaborar en lo intrincado de tu mente maquiavélica.
Porque yo te huelo a la distancia, porque ya nos conocemos mucho y mi capacidad de conceder y abortar el enojo no es una vía libre para que pruebes conmigo cualquier estrategia. Todo tiene un límite, y éste es el mío. Cuando quieras seguir construyendo vínculo amoroso, y no basado en tus intenciones ocultas, sólo tenés que levantar el teléfono. Acá estaré esperando. A pesar de todo.

Porque tengo claro lo que valés, cuando te comportás como persona y dejás de lado el... llamémoslo estrés para ser benevolentes y conceder posibilidades. Sé lo que me merezco, y el hecho de que estés rodeado de gente no te hace acreedor de nada. Mucho, casi nunca es bueno, así que acá estoy, para cuando quieras seguir actuando causa-consecuencia, y no tejiendo quién sabe qué historia de la que te hacés eco, y yo te dejo pasar, como quien esquiva un proyectil.
Estás eyectado, sólo para preservarte. Porque te adjudico valor, y eso en mi es lo que prevalece. Hasta cuando quieras.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Lo privado y lo público


Público es lo que damos a conocer sin pasarlo por el matiz de creer que tiene que ser guardado u ocultado por alguna razón. Hacemos público lo que nos define, lo que expresa nuestro mundo hacia el exterior, lo que ayuda a que se asiente algún pensamiento. ATP, apto todo público.

Privado, lo que nos reservamos para nosotros o un grupo selecto -de elegido- porque no creemos que merezca ser difundido, dicho, dado a conocer. O porque nos expone a un nivel, ante cierto ámbito, que no nos interesa.

Según cómo nos sintamos sabremos nivelar esa balanza, entre lo público y lo privado. También depende del grado de madurez alcanzado, dado que los extremos siempre son negativos.

Andar desparramando públicamente lo que nos ocurre es propio de un ser en etapa de formación -¿alguna vez dejamos de estarlo?- y también la cerradez, el abroquelamiento en la privacidad autodeclarada es otra forma de no animársele al mundo que nos pide exposición. ¿Cómo obtendremos lo que buscamos si no se lo contamos a la gente?



El progreso consta de equilibrar los polos que todos atravesamos al querer comprender una situación. Luego, la decisión debe basarse en el deseo motor, aquello que nos lleva hacia adelante, con un envión que nos hace olvidarnos de todo lo analizado y proceder. Ahí las barreras de lo público y lo privado se desvanecen, porque es una realidad inventada aquella, que apenas nos ayuda a categorizar.

A veces estaremos más dispuestos a sacar al afuera, otras más a guardarlo, quizás para ventilarlo después, tal vez nunca. A la larga sale, con otra forma, más masticado.
Bueno, suficiente, voy a apretar publicar. ¿Y si me lo quiero guardar sin publicar cómo se llamaría: privar?


lunes, 7 de diciembre de 2009

Spinetta y su banda de sensibles


¿Adiviná cuánto duró el recital de Spinetta? Así arranqué la charla con cualquiera que me cruzara en mi sábado o domingo post concierto.
Velez Sarsfield vibró en sintonía con un genio de la música, con todas las letras. Así eligió definir a la mayoría de los que presentaba y desfilaban por su living tamaño escenario, en donde durante 5 horas y media -sí, ni 4 y media, ni 5, como pude leer o escuchar por ahí- se explayó en un repertorio digno de una orquesta sinfónica, interpretado por los mejores sesionistas de sus respectivos instrumentos. La primera impresión es que rotaba la banda entera tras cada canción.


Fue la noche del Flaco, que por decantación llegó a cada ser profundo que se hizo allí presente. La sensibilidad, pensé mientras tocaba, es el factor común de las 37 mil almas que se juntaron para rendir homenaje a Luis Alberto Spinetta. 40 años ligado a lo mejor de la música nacional le sirvieron en bandeja la posibilidad de hacer de esa noche, lo que quería. Y se notaba que lo disfrutaba, y eso le transmitió a su público. "Los invito a todos a mi casa", les sugirió a aquellos que tras 4 horas y media seguían coreando y pidiendo temas.


Se dio el lujo de arrancar el show leyendo una lista de quienes no pudieron estar, y de convocar a cada músico en forma individual, previo a que tocara.
Las primeras 2 horas y media hizo desfilar por variados temas a Fito, Cerati, Charly, sus hijos, su hermano, Juanse, Malosetti, entre otros (Mollo recién a las 5 horas se acercó a tocar dos temas).
Luego, se dedicó a hacer pasar a cada una de sus bandas. Soy joven, y la música que conozco de Luis me llegó más que por discos, por poner reproducir en una carpeta virtual y que los mp3 suenen "en suffle" e inunden el espacio de su música sagrada.

Porque algo así fue esa noche mágica del viernes. Un momento irrepetible -como todos-, religioso, que se percibía como un hito en la historia del rock. Spinetta, sus bandas eternas y todos los representantes musicales de la época se dieron cita esa noche, de luna 3/4 que se reflejaba detrás del cartel electrónico, y el otro cuarto, de día, lo llenó Luis Alberto con sus melodías precisas y letras de la estratósfera.


Siento que, contrario a lo que manifiestan todos sus fans, no se trata de conocer o recordar momentos emotivos vividos junto a su música nomás, sino de la vibración y la conexión que producen sus acordes. Un hombre y su guitarra, que convocaba a partes de su propia historia y daba cátedra de sonido y calidad musical. Para sentarse, relajarse y disfrutarlo de comienzo a fin.

Su arte genera proyección y dimensión espacial, sensación a flor de piel, psicodelia verbal que se proyecta en esa voz única. "Todo lo que diga él es amoroso", le escuché a quien me acompañaba. Tan simple como real, Spinetta tiene el encanto de su tono, cordial, amable, para decir lo que quiere y cómo quiere. Y sobre todo, sin hipocresía populista, en su eje. Porque sus condiciones naturales lo permiten.

Una noche entera de celebración, dando sobradas muestras de calidad y de paz reinante en los que acompañaban. Desde lo personal -siempre será con esa perspectiva, no hay otra por más objetivo que uno quiera contar lo ocurrido, mejor cargarlo de subjetividad expresiva-, brindo y festejo el modo en que di con las entradas también.

Hace un mes supe y dije que estaría en ese recital. Quería vivirlo, pero la economía no me lo permitía. Aún así, supe estar atento a las ofertas que se hicieran presentes. El martes por la noche, en la soledad de mi hogar, un locutor de radio Mega anunció el sorteo de las últimas entradas y estuve atento a la pregunta para responder al instante y quedar a la espera. Al aire no anunció el ganador, pero a la media hora recibí un llamado diciéndome que me las había ganado. El jueves pasé a buscarlas. Dos plateas Alta Sur, de maravillas, que con una propina al acomodador alcanzó para verlo en el pasillo, justo en mitad de cancha, sentado y dispuestos a disfrutar de una larga y eterna noche. De las que no se olvidan fácil.


Que se redondeó con unas pizzas en la esquina del Estadio, a las 3 y media de la mañana, y una caminata lunar ad infinitum por Juan B. Justo, ante la falta de taxis, que concluyó con extensa y merecida charla en buena compañía hasta que el sol que empezó a asomar nos hizo acordar del cansancio y concluir en mi departamento de Congreso con los rayos brillantes y el placer a cuestas, a las 6 de ese sábado que daba comienzo.

Y la energía que flotó en ese viernes fresco aún sigue resonando en los cuerpos que pudieron disfrutarlo. Porque quedó grabado, a fuego. Esas experiencias son marcas que no se borran. Gracias por tanto arte, Luis, con esa confianza que todos creemos tener con vos por el sólo hecho de haber compartido tu don genial como hiciste a lo largo de tu vida.
Un tributo en vida, con el homenajeado haciendo de anfitrión. Deleite y goce pleno.

jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Cómo está tu mundo hoy?

La creatividad es parte del proceso que se atraviesa cuando se quiere generar un cambio. Más creativo será quien esté más abierto a cambios en su vida y en la de los demás.

Cambios abruptos, fuerzas sacadas a la luz. Nada y todo vale la pena a la vez. Desear y no tener es la mayor condena a la que se nos puede someter. Vamos a dejarlo ser, quiero ver qué es lo que tenés, vamos a dejarnos ir, a deslizar…

Dejar deslizar, este concepto incorpora la idea de que cuanto más se deja ser, fluir, deslizar a las sensaciones, más se incorpora y más posibilidades de cambios favorables generamos.

Inconclusas dejo las cosas que no me gustan, las que huelen mal.
¿Qué me angustia? ¿Qué me da miedo? Saberlo es intentar revertirlo.

¿Hay que animarse a todo?
No lo creo. También cuenta el saber resguardarse de las miserias y los endiosamientos.
La relatividad del pensamiento nos da la libertad de flexibilidad ante las situaciones y de ahí sale la creencia que tengamos del mundo.

¿Cómo ves el mundo hoy?

¿Cómo te trata el día?
Describir el paisaje de planeta tierra que podamos ver, visualizar el dibujo que haríamos de él si nos propusieran ahora mismo que lo hagamos, es un buen ejercicio para esclarecer qué nos tiene angustiados y felices. Pruébenlo, lo recomiendo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Este minuto (no el que sigue)



Linda letra, simple y directa, escrita por uno de los hermanos y homenajeada por el otro, el famoso, el que no paró de sacar letras de la galera a lo largo de su carrera. Este minuto, habla de ese instante único que es el presente, en este espacio denominado tiempo, que se transcurre sin pena ni gloria, salvo que valga la pena.



De reír, de volar tantas veces me olvido
Del sol cayendo en el mar
De gritar de llorar tantas veces me olvido
Sigo pensando en qué vendrá

Es mejor no pensar
En el paso del tiempo
Una sola duda me puede matar
No pido un consejo ni quiero el remedio
Porque ya no tengo nada que jugar
Este es el tiempo y es el lugar
Nada puede ser mejor
Cansado de vivir quemando el tiempo
Ahora que el sueño se acabó

Dónde fue ideal
En un mundo perfecto
De dónde sos, a dónde vas
Y después que vendrá
No quiero saberlo
Este es el momento y el lugar

Aferrado a cosas que no tienen sentido
Me puedo equivocar
La prosperidad en un envase vacío
No olvides de dónde sos y a dónde vas

Este es el tiempo y es el lugar
Nada puede ser mejor
Ya no voy a vivir quemando el tiempo
Ahora que el sueño se acabó

martes, 1 de diciembre de 2009

Vacuidad y riqueza constructiva

Energía constructiva / energía destructiva


Todo en forma polar, y la visión que quiera ponerle, ya que bueno o malo ya es obsoleto. El uso que se le da a la fuerza de la que uno cree disponer es la cuestión. Porque al usarla para fines destructivos se derrocha y en los productivos se regenera. Se induce al cambio, que es –finalmente- el que guía nuestras vidas. Lo de siempre. Con otros ojos.

No maltratarse ayuda a aumentar el caudal energético positivo, y esa fuerza usada en pos de una concreción y, por qué no, ayudar al prójimo, se renueva en energía más productiva aún. Es empezar a alimentar una bola que ya sé que no tiene fin. Lo hago.



Vacuidad, un estado idealista

La asepsia es un estado que se puede lograr sólo en el campo de la experimentación. Es un deseo de vacuidad, vacío existencial, que permite, en espacios destinados a tal fin, generar el ideal. El que en el lugar de los hechos deja de lado esa idea de la inexistencia de situación y se enchastra en lo que hay, no suele ser visto como un ser vacuo. Siempre tratando de conservar ese prefijado espacio de calma y parsimonia, vale buscar que se condiga con la realidad que plasmamos día a día. Nunca estará siempre. O viceversa.


Está cuando le damos paso a la CONCIENCIA absoluta, la que nos da la libertad de actuar como creemos conveniente. Sin saber si es lo indicado. Nadie nos lo puede confirmar. Aún nosotros mismos perdemos la oportunidad al querer atrapar algo que no existe. Un intangible.


No hay estado a alcanzar que no sea dificultoso. La nada misma ya me produce la sensación de angustia y placer que tiran de la misma soga. Ante el estado de que todo nos completa no hay posibilidad de elección que no sea guiada por la propia intuición. Así nada y todo se sucede y nosotros lo moldeamos según el estado de ánimo que nos circunde en la circunstancia del caso.

Al entrar en contacto con gente con la que no se comparte tanta confianza –y hasta tienen desconfianza desde el vamos, algunos- se dificulta más mantener el estado de concepción buscado. Más lo desarrollamos, más nos asentamos.

Caudal, riquezas y concepción productiva

Partiendo de la base de que nada es imprescindible, que sano es pensar en el aumento del caudal de riqueza. La capacidad personal de generar riqueza, en el sentido de bienes, cuidados, atenciones, adquisiciones en pos de la mejora en la calidad de vida. Evolución humana, pleno deseo de mejoría continua en la vida.

Se torna inevitable tratar el tema del dinero llegada esta instancia. Me gusta concebirlo como otro intercambio energético posible. No se trata de querer generar plata por sí sola. Así como uno la recibe, debe entregarla, con la soltura que permita ese libre intercambio, digno y placentero de ser concretado. Retribución mutua es lo que debe reportar. Sin la suciedad del papel que tanta controversia y encuentro genera.

Cada cual lo piensa desde donde fue criado a planteárselo. Cuanto más nos despeguemos de su existencia, más abiertos al intercambio saludable de servicios, bienes y productos estaremos. Cerca de la Verdad. La propia.


RICO VACÍO

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