domingo, 16 de agosto de 2015

El niño

Nunca me dijeron que el día del niño era por esto. Se me resignifica.

Hace un manojo de días tengo un hijo y comprendo un poco más a qué se refiere eso de los derechos del niño y el mar de sentimientos a los que nos somete el niño. Supuesto en un principio, imaginado, observablemente indefenso ahora que está acá, que explora constantemente los alcances de esas nuevas herramientas que la naturaleza le dio. Manos, brazos, pies, piernas, boca sobre todo.

Un niño obliga a sentir más, porque sus sentidos deben ser estimulados por el adulto. Porque se nos va la vida en que tenga lo que necesita, en los casos de las familias más amorosas, o por la contraria, habrá momentos en que te hace sentir la peor mierda o que lo querés matar. O acallar, pongamos. Bienvenida sea la sombra. El punto es que nos hace sentir.

Volver, consciente o inconscientemente, a esa instancia de haber sido niños, también. Porque eso de que todos conservamos un niño interno es un hecho -tanto como que todos nacemos y morimos-, atravesado por el modo en que nuestra niñez transcurrió.

Repetimos los parámetros con los que fuimos criados. Creo que con el tiempo aprendemos a despegarnos de la raíz, tomar vuelo propio, pero siempre hay un momento de aterrizar y extraer de la tierra lo que su semilla nos dio. Mamá, papá, hermanos si los hay, la familia. El núcleo duro. Núcleo cercano. Afecto que se consolida con los años y muta a nuevas formas de concebir la vida.

El niño asimila. Alguna vez escuché -sin saber cuál es su raíz científica- que los primeros 6 años de vida del niño son vitales para las características de la personalidad posteriores. Como que adquiere la info primero, son esponjas, y lo desarrolla luego, según su particularidad.

El niño explora. El niño se cagó. El niño aumenta el campo perceptivo, su caudal de adaptación al medio es cada vez mayor, apela en forma constante e irracional a su creatividad para alcanzar lo que desea. El niño aprende. El niño mira. Y ahora llora.

Feliz día a todos los que habitan el mundo como niños, feliz día Dante y Brianna, mi paquete de amor de sobrinos, y feliz día Gonzalo, mi nuevo amor. Acá velamos por que te sientas bien. Es tu derecho. Tu vida llegó para iluminar más la mía. La nuestra. Feliz vida.

sábado, 24 de enero de 2015

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