domingo, 15 de agosto de 2010

Alternativa, sin vueltas

Me hago cargo y asumo la forma que tiene. Le doy vueltas a lo mismo o voy para adelante con la calidad y soltura del que entregó y se consolida en tren de acción. Los hay irresueltos y con ganas de seguir dándole vueltas. Los habemos también clarificados, que siempre querremos seguir creciendo, por obra natural del proceso de co-creación.

Aquietar las aguas, parar el carro, sirve para personas tan activas como uno, para distinguir el horizonte y darse cuenta en pausa hacia dónde volver a apuntar los cañones.
Aprender a encarar la vida con parsimonia es de suma necesidad para seguir divisando horizontes promisorios.
El que practica el amor incondicional debe conocerse para no dar por demás sin que nos lo hayan pedido ni deseado. Sin premura.
Las palabras ayudan a que nos entendamos más fácil, o rápido diría, porque acelera el proceso comunicativo, lo cual no significa que lo mejora, apenas si lo acelera. Nos entendemos velozmente, y punto.
Aprender a distender las instancias de pretensión es vital para que transcurra lo que deba sin que importe el pensamiento, lo elucubrado por la mente, sin que ésta tenga que importar más que lo necesario y momentáneo.


¿Voy pensando o sintiendo? Disiento si es que digo, y no miento. El escarmiento va y viene y no doy alternativa al que pueda darle cabida. ¿Sin intrigas, qué sería?
¿Me animo a ser canal o me tiro para atrás? El resguardo es para los que pierden materia en no reconocerse espíritu y alma. EL que quiera que sea franco. EL que no se anima, se murió.


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