sábado, 14 de noviembre de 2009

Alejandro Jodorowsky y un decálogo (que) de (o da) felicidad


¿Como podría definir en términos positivos la felicidad?

Ese concepto, abstracto hasta la médula, es imposible de ser descrito directamente. Para hacerlo tengo que dar un rodeo por su sombra. Vaya entonces la definición: "Felicidad es estar cada día menos angustiado".

Para lo cual puedo intentar dar algunos consejos sin ser tachado de iluso.


1. Cuando dudes de actuar, siempre entre "hacer" y "no hacer" escoge hacer. Si te equivocas tendrás al menos la experiencia.

2. Escucha más a tu intuición que a tu razón. Las palabras forjan la realidad pero no la son.

3. Realiza algún sueño infantil. Por ejemplo: si querías jugar y te hicieron adulto antes de tiempo, ahorra unos 500 euros y ve a jugarlos a un casino hasta que los pierdas. Si ganas, sigue jugando. Si sigues ganando, aunque sean millones, sigue hasta que los pierdas. No se trata de ganar sino de jugar sin finalidad.


4. No hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que se es. Desde la infancia nos endilgan destinos ajenos. No estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios. Si eres cantante y no abogado como tu padre, abandona la carrera de leyes y graba tu disco.

5. Hoy mismo deja de criticar tu cuerpo. Aceptalo tal cual es sin preocuparte de la mirada ajena. No te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman.



6. Una vez por semana, enseña gratis a los otros lo poco o mucho que sabes. Lo que les das, te lo das. Lo que no les das, te lo quitas.

7. Busca todos los días en el diario una noticia positiva. Es difícil encontrarla. Pero, en medio de los acontecimientos nefastos, siempre, de manera casi imperceptible, hay una. Que se descubrió una nueva raza de pájaros; que los cometas transportan vida; que un nene cayo desde un quinto piso sin dañarse; que la hija de un presidente intento suicidarse en el océano y fue salvada por un obrero del cual se enamoro y se casaron; que los jóvenes poetas chilenos bombardearon con 300.000 poemas, desde un helicóptero, a La Moneda, donde fue eliminado allende, etc.

8. Si tus padres abusaron de ti cuando pequeño/a, confróntate calmadamente con ellos, en un lugar neutro que no sea su territorio, desarrollando cuatro aspectos: 'Esto es lo que me hicieron. Esto es lo que yo sentí. Esto es lo que por causa de aquello ahora sufro. Y esta es la reparación que pido'. El perdón sin reparación no sirve.

9. Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso.

10. Cesa de definirte: concedete todas las posibilidades de ser, cambia de caminos cuantas veces te sea necesario.

Alejandro Jodorowsky

Sus Fábulas Pánicas son un hallazgo que vi una vez en el Malba, y acá reproduzco 3, como tentempié.






Para leer Enfermedad y actos poéticos jodorowskianos, click aquí.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Despojado


Vivir en situación de despojo, sin necesitar nada más que lo que se tiene a mano, es algo que suelo frecuentar, no sé si por dejadez o por deseo de experimentar la verdadera condición del ser humano, aquella que nos asemeja con los animales, que no piensan y andan en la búsqueda de lo inminente sin estar midiendo cuánto les falta o deja de faltar, ni lo material que los hace acreedores de distintas escalas sociales.

El despojo es saberse completo con lo que se tiene, es entender que se puede vivir bajo cualquier condición sin que eso implique una pérdida, y entender que lo demás es premio, lo que venga es gratificación que nos permite salir de esa sensación de no tener nada. Acaso, tener o conseguir lo que andamos queriendo, ¿nos asegura algo? Sin embargo, es como el común de la gente opta vivir, con una zanahoria delante, creyendo que cuando consiga o conquiste lo ambicionado, algo cambiará. No será así si se trata sólo de un modo de vida, donde el materialismo prima, y los objetivos, las metas y los resultados guían nuestro accionar.

Experimentar la sensación de despojo, de tener sólo lo imprescindible, o ni siquiera, y arremeter en la búsqueda de ello, bajo cualquier circunstancia, es saberse satisfecho con lo que hay, es querer lo que se presente con cara y actitud de asombro y dándole siempre la bienvenida. Llegó para sacarnos de ese letargo en el que aceptamos sumergirnos al darle paso al despojo en nuestro cuerpo.
Luego, saberse dispuesto a ir por más no es una obligación, sino una iniciativa nacida del deseo profundo.


Aceptar vivir despojadamente es asumir que la muerte está, siempre rondando, pero no por eso temerle es la solución, más bien es lo paralizante, y para eso ya están las estatuas. Uno pretende ir por más en la propia vida, hasta que se apague. ¿Será mañana o en varios días? Poco importa al accionar desde una actitud de despojo, sin sobreinterés por lo que vendrá, apenas a la espera, porque algo tocará ser, y alcanza con estar poco aferrado a las cosas para zambullirse a conseguirlo, si nada es tan importante como para dejarnos atados, y todo es relevante al dejar de tener.

No poseo, no domino, a gatas si expreso mi intención, y es desde allí que nos relacionamos, sin pretensión, con voluntad de ayudarnos a salir del aplacamiento al que nos somete la misma idea de vivir sin conquistas, con la mirada atenta a lo que se hace eco, y a continuar construyendo lo que se regala. Porque el despojado no quiere lo que se le muestra queriendo convencerlo de que es lo mejor, pretende lo que es necesario para seguir dando pasos certeros, precisos, no inequívocos porque tal cosa no existe, tan sólo lo mínimo e imprescindible para que la vida siga sacando su sentido a flote, y no se hunda en la desvirtualización del sobreestímulo.


martes, 10 de noviembre de 2009

¿Qué te pasa Buenos Aires?

Amanece en Buenos Aires, y todos salen a la calle a hacer algo, a poner el día en marcha.
Hoy, elijo salir a ver a esas personas a la cara. ¿Qué le pasa al capitalino que sale guiado por sus obligaciones a mansalva a conquistar quién sabe qué?

Una mujer se arregla la pintura mirándose en un espejito mientras camina, apurada. ¿Llegará? Un muchacho carga cajas en un carrito, mercadería, intercambio, crucial para que la maquinaria siga en su vértigo productivo.
Caras largas, alguna devuelve la mirada, muchos caminan enajenados, con la urgencia de no saber a dónde van. Al adentrarme en el centro, los bocinazos y los enojos con lo primero que se cruza en su horizonte se multiplican. ¿Sabrán que el uno contra otros es una mentira social? ¿Irán en búsqueda de sus metas o se los ve con caras dormidas por falta de?

Sigo, la bicicleta no para, anda sola. Me adentro en Recoleta. Mujeres paquetas sin tanto apuro toman sus desayunos en bares con grandes ventanales, y parece que están en exposición, a la venta.

Se abre la persiana de un local. Una mujer rezonga porque está cortada una calle. “Nos tienen de rehenes”, esboza. Así se sentirá.
Otra se ve observada y empieza a contornear su figura más pronunciadamente. Una con la atención puesta en lo que pasa ahora, al menos. La celebro, asintiendo con mi cabeza. Devuelve gentilezas. Y sigue pavoneando el pavo. Todo sigue en la ciudad que todo lo concentra y se fagocita.


Una imagen repetida, hombres y mujeres mirando fijo sus aparatitos celulares, intercambiando comunicación primaria, básica, seguramente arreglando encuentros, diciéndose algo que quedó en el tintero con algún ser querido. Así, pasajero, rápido, como van por las veredas.

“¡Cuidado! ¿No ves que está en rojo?”, grita un taxista desaforado a un pibe que osó bajar el cordón cuando el transportista público quería pasar. Ojo con interponerse en el camino del que cree tener destino sólo porque le tiraron un par de coordenadas.


Hago los trámites necesarios y sigo viaje. La inercia me lleva a un lugar donde pueda sentir paz. Un rato. Agarro Corrientes y bajo hasta adentrarme en Puerto Madero. Allí hay muchos oficinistas en las puertas de los mega edificios, despuntando el vicio, quemando horas con el pucho y la charla a mano.
Los turistas bajan de los remises con sus valijas pesadas y se introducen en hoteles lujosos. Estudiantes en la puerta de sus universidades se paran, se sientan en el cordón y repasan lo que tendrán que rendir en breve.


Y voy llegando a mi oasis personal. Costanera, e ingreso a la Reserva ecológica. “Hoy sin bicicletas”, reza un cartel. “¿Qué días se puede?”, le pregunto a un oficial, que estaba relajado hasta que lo irrumpí con la consulta. “Días de lluvia y fin de semana no se puede”, responde, y agrega: “O cuando está embarrado, como hoy”.
Decido no bajarme de mis intenciones. Le dejo la bici junto a su garita, sin candado, y resuelvo entrar.

Pocas personas, cada tanto una parejita corriendo, un señor mayor camina y respira hondo.
El mayor ruido lo hacen los pájaros, y el verde se impone en el paisaje. Muy de fondo, se ven los bodoques de cemento espejados que sobresalen.
Sale el sol, y yo me tiro a reposar. Y escribir esto. Porque hay un momento en que hay que frenar y ponerse a hacerlo para que quede plasmado.


Y hoy elijo no ir tan rápido sin una dirección precisa. Si en verdad no se precisa más que eso. El resto es lo que en sociedad se encargan de transmitirnos que prevalece, pero miráles las caras a tus compañeros de viaje a la mañana y algo nuevo se puede descubrir ¿Hace falta decir más? Las conclusiones siempre son personales y me aburren los cuentos con moraleja contada. La libre interpretación es la que deja al ciudadano buenosairense hacer lo que crea necesario. ¿Vivir mejor será un objetivo común? A veces, me invaden las dudas. Se hace lo que se puede, y quiere. ¿Quién quiere?



lunes, 9 de noviembre de 2009

Por si acaso


El sábado a la noche estaba indeciso si salir o quedarme en casa leyendo unos apuntes sobre psicodrama dado que se acerca el trabajo de fin de año y entro en ansiedades, y entre el divague y las dudas, opté por ir a la casa de Dani un rato, a ver si refrescando el aire me decidía qué hacer de mi noche.



Terminé pintarrajeándole toda una pared de la cocina (marcador indeleble y azulejos, si quiere se puede borrar), mientras él dormía porque estuvo animando todo el día. Es que el pizarrón no me alcanzaba para expresar lo que quería. Y a medida que lo hacía me daba alegría ver las letras impregnarse en tamaña escala y no acotadas en el rectángulo de un cuaderno, así que me embalé, encontré qué hacer!


Frente de la embajada de Uruguay en Gualeguaychú


Me salió escribirle lo siguiente:

¿Acaso hay vuelta más segura que la que te da certezas?
No por eso menos compleja, que lo que se te ofrece como estandarte. ¿ESTÁS DISPUESTO A CUESTIONAR O VINISTE A HACER TU PARTE? ¿VAS A VER CÓMO SE OFRECE O A TOMAR PARTE? Y defender tu creencia por sobre la inercia, de saberte parte de un todo que contiene pero no cobija. Fijate, es tu vida, pero después no te aflijas, si no es lo que buscabas.

¿DÓNDE VAS? Más que esperarte satisfecho. ¿Y si no hay provecho? Yo aprovecho, y no me quejo, porque entre lo dicho y lo HECHO hay un trecho que no se hace fácil. Mas bien con consistencia que DE VERDAD, no es tanta CIENCIA. Ante lo demás, CLEMENCIA, no hay otra oportunidad, que la que se te muestra.
Y, escuchame, CONVENCETE, no hay más gollete que saberte dispuesto a ser CANAL sin más otra intención que la que se te presenta para DAR.



Terminé, me quedé dormido en un sillón por un momento, me volví a levantar y me fui. Ya había decidido qué hacer, la lectura y mi horizonte me esperaban en casa, junto a una taza de té cargado, despabiladora, y la incerteza la dejé lanzada en un mural de Chacarita, para no olvidarme.


viernes, 6 de noviembre de 2009

Oscuridades


¿Por qué será que soy tan afecto aún a gente con niveles de oscurantismo importantes? Como que algo me seduce de aquellas personas que manejan una energía negativa dentro suyo y que la reproducen en actos de castigo, para consigo en primera instancia y, desde luego, que terminan maltratando a terceros, conciente o inconscientemente, con olvidos, dejadez y no afianzamiento sano de los vínculos.



Tengo un intento de respuesta al tema, que más que teoría es apenas una tesis, porque no está comprobada.
Suelo creer que lo que un ser es o fue capaz de escarbar en sus adentros, hurgar en sus profundidades y miserias, expresarse a sí mismo cuan oscuro puede llegar, esa misma será su capacidad de generar luz, de irradiarla, luego, cuando entienda que es conveniente salir de las sombras y asomar al mundo con una sonrisa.
 

Llevándolo a lo gráfico -que siempre me ayuda a explicar-, suponiendo que existe una línea horizontal de punto cero, de neutralidad, por debajo de esa línea es lo que uno se animó a indagar en sus partes desagradables, feas, conflictivas, por decirlo de algún modo.
Bueno, mi idea es que la curva de negatividad (la de abajo) será directamente proporcional en intensidad y alcance a la que uno podrá, en algún momento de despertar en su vida, generar por la positiva, la luminosidad que alcanzará tras haberse enchastrado y metido en esos niveles de oscurantismo. Es decir, es calcada la distancia a la que se podrá llegar tanto para arriba como para abajo, el cenit y el ocaso.

Será por eso que, como si fuera un imán, sigo interesándome –a veces en exceso- por estos seres que se la pasan, en lo concreto, mandándose cagadas. Tal vez, también por creerme el salvador o quien los sacará de esa negrura, un superman ficticio, que lo que muchas veces hace es sufrir por alguien que posiblemente no valga la pena. O sí, pero en otra etapa. Y si algo saben hacer bien estos seres oscuristas es absorber las energías que uno les transmite, son esponjas hábidas de incorporar lo que uno les da, sin que eso implique un aprendizaje o asimilación instantánea.



Pero no me preocupa en demasía desde el momento en que lo descubro, cuando distingo que están teniendo ese proceder de mierda, que normalmente se ve representado en encuentros abortados, daños indirectos como no ser consecuentes con lo que buscan, o simplemente maltrato, por no bancarse ellos esa forma de ser que los conduce cada vez más a las depresiones más extremas.



A ustedes, seres oscuros, les advierto, tengan cuidado conmigo, porque así como algo me hacer querer indagar y conocer sus penurias, siempre para ver si se puede dar una mano y sacarlos del pozo –a veces resultó, eh-, también sé pegar el portazo y mandarme a guardar. Hay un punto de inflexión en donde bajo la persiana y allá ustedes con esos niveles de apatía y abulia.
Crezcan, maduren, y el día que estén preparados para enfrentarse con seres de esta talla habrá que ver si les abro la puerta, dependiendo del daño que me hayan generado.



Últimamente, salgo despavorido cada vez más rápido de esa visión pobrista de mundo que tienen, y sé que si me siento atraído es porque alguna vez supe visitar esos andariveles –si es que no voy y vengo a gusto-, pero sé poner un límite.
Querer ayudar no es lo mismo que dejarse llevar y, en muchas ocasiones, cuando quieran reaccionar y darse cuenta de la buena intención que tenía, ya estaré lejos y no será posible construir vínculo, porque al final del camino la luz llama más que la oscuridad, y emparentarse a seres radiantes es más productivo que escucharlos y darles bola a ustedes, personas incompletas, que les falta recorrido, y a veces cojones, para salirse de esa posición cómoda y desentendida que eligen ocupar.

Estoy para servirles, pero con las reglas que yo me fijé, tras animarme a atravesar ambas sendas. Tómenlo o déjenlo, pero no vengan a molestar. Por su bien.
____________

Aquí, dos videos con canciones del rock nacional actuales -una de Gustavo Cordera solista, ex Bersuit, un compositor de la hostia, y la otra de Guasones, banda de la cual conozco sólo este hit radial- que relaciono con el tema en cuestión, y me gustan mucho:




miércoles, 4 de noviembre de 2009

Creo que voy entendiendo



Cuánto queda por aprender, cuántas verdades por revelar.
Aún no llego y me siento alcanzado,
no tengo destino y pienso que ya doy para más.

Apenas si puedo mantenerme en pie,
Y no por no haber aprendido,
Sino por no haberme detenido,
en que lo que quiera ver será corrido.
Develado, inventado. Por uno,
por dos, por más y por menos.
Pero sólo así será dilucidado.




Apenas si la ilusión hizo creer en la óptica,

y mis realidades se integran a lo incuestionable.
Mejor dejar que salga lo auténtico,
lo que ni aquí ni ahora podría ser transitado.

Será otro día, será como pida,
pero será, porque nadie impide que las flores crezcan,
porque no hay árbol más a mano que el que no se quiere ver.

Será, cuanto antes. Total nadie apura.
Soy solo yo que pretendo llegar deprisa,
y sólo estaré cuando sea necesario.
Cuando algo superior me obliga.



martes, 3 de noviembre de 2009

La verdad, no sé


Quiero afirmar las verdades que se me revelan. Quiero descubrir un mundo más allá del que transito sin saber. Quiero saber. Y dar. Dar lo que se recibe. Encontrar personas dispuestas a comunicarse con los seres interiores.

Voy y vengo a donde la realidad me lleva. Y quiero estar acá, en el lugar en donde fui encomendado para estar.


Sentirse bien es un estado superior, es un camino de vuelta al ruedo, a las dificultades que se nos presentan, a los caminos inconclusos que nos obligan a recorrer más. Siempre se puede más. ¿De dónde sale? ¿Hacia dónde? La intención de cualquiera es siempre positiva.




No podemos recorrer más de lo que se pretende, y la disposición es la que nos deja ir en la dirección buscada.

Hay que buscar para encontrar cada aspecto de nuestra personalidad que se entiende con el bienestar.




Si no se cuida uno no se puede pretender que seamos queridos. El viaje de placer que nos provoca la vida es muy intenso como para atravezarlo solo.

El sol ilumina.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Contradicciones (diario de viaje I)



28/01/08 20 hs. - El Calafate, Santa Cruz, Argentina.


Suena un blues de fondo que me inspira el alma. Barrio pudiente este. Las casas costeras, de las afueras. Demasiadas cosas a la vez se me vienen a la mente como para creer que son ciertas. Algunas son inventos descomunales, pero basta con sostenerlo con fehaciencia para que parezcan ciertos. Ese es el punto de la opinión, saber decirlo con la seguridad necesaria, porque después lo puede cuestionar cualquier tartarulo que se aparezca en puerta, o hasta uno mismo, más luego.



Las voces que me hablan y dicen más de la cuenta es mi temilla. Si logro acallarlas todo es serenidad y buena decisión. Porque no existe tal bondad, es estar seguro de los pasos a dar, convencido de la aventura a emprender. Y de ahí, remar, hacer lo imposible para que ocurra y se dé. Si lo que hacemos es vivir soñando y bien pensando alternativa de resolución.



Cada uno le hace frente a su vida como puede. No es desde el reclamo que hay que vivir, por no contar, por ocultar, sino desde la comprensión y el acompañamiento. Así la gente se abre y muestra lo mejor de sí. Sino se está siempre castrando las ganas de ser alguien en la vida. Con todo lo que cuesta creérselo uno y meterle para adelante.
Estar en lo que se pueda. Acompasar.



Quemado como que uno procesa todo mal. Despejado, es sano buscar el conocimiento, pero sin ansias, todo llega, a su debido tiempo.
¿Por qué me cuesta comprenderlo al estar en la voragine? Porque los estímulos son muchos y variados.
La plata es lo de menos y también es necesario que no falte para no padecer la vida capitalina. Cuan contradictorio y valedero a la vez.




AL RITMO DE LO NATURAL

A lot of things to do. You select.
El caballito le relincha a sus padres.

 

Ahora baja como quien no quiere la cosa. Darles vida propia a los hijos, dejarlos lo suficientemente sueltos para que vuelen.
Blanquin fue corriendo a donde su mamá, y hoy no quiso ir a la ciudad. Tiene otras cosas que aprender en este terreno. El fértil por sobre el terrenal de cimiento. Blanquin insiste.






Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...