miércoles, 23 de septiembre de 2009

La riqueza del intercambio

¿Qué buscan las personas al generar un lazo de interacción?

Sin dudas que el beneficio en principio personal y, de buenas, mutuo. Salir favorecidos por la gracia del intercambio, con un rédito de las palabras que se lograron formular.

Cuando eso pasa se suele ver representado en mayor alegría, una sensación de efervescencia que nos manifiesta bienestar.

Dependerá de la persona que tengamos enfrente el grado de relevancia de la conversación, pero siempre en la búsqueda de riquezas, bien entendidas como lo que la gente es capaz de producir en demasía, que les desborda y, por ende, los enriquece.

No sé si creer en la teoría de que todos tienen su riqueza personal, más bien lo creo algo que se consigue, a fuerza de esfuerzo, valga o no la redundancia.

Indagar en la de cada cual es el goce de mi actividad. Ahorrar en energías para administrarlas y conducirlas hasta lograr el intercambio fluido con el allí presente. El par para consolidar el vínculo, otros lo llaman compañero, camarada, don, pareja, aliado, espejo, solo algo que asemejo y nos hace inspeccionar en la aventura del otro, ver qué tiene para mostrar, darse a conocer. A voluntad.

Feliz cumple año Dante !

A un año de que aparecieras en nuestras vidas,
Sos tan luminoso como las luces que siempre querés encender,
sos un cable a tierra que hace ver las cosas con otros ojos,
sos mi primer sobrino de por vida,
sos todo lo que la familia se encarga de decir sin parar,

gracias por existir, como alguna vez te escribí apenas saliste al mundo,
contá conmigo para lo que necesites, sin juzgar, tan sólo para contener.
Feliz primer cumple Dante!

Te amo, como pocas cosas en esta vida,
estás para iluminar lo que tocás,
y mirás con esa cara de quilombero continuo,
y esa atención de cada cosa que pasa a tu alrededor.


martes, 22 de septiembre de 2009

De poetas y locos

Los entusiastas debemos ser doblemente cuidadosos, saber que los pasos no se suelen dar en falso, sino que marcan tendencia, y el que no acierta padece demencia, no es cuestión de tanta ciencia, el que acepta la virulencia es el que vivirá a conciencia, y para eso no hay rima que disienta con la idea de que sos.

¿Sos y no me entrego? ¿Entrego y no lo puedo?

Creo que es en vuelo, que dos pájaros se hacen uno y solo el sentido de lo recorrido se permite hacerse eco y no buscar más que la consumación.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Floreciente

Desperdigar pólvoras en chimangos.
Escupir verosimilitudes por sobre la creencia de ser cuerpo, sin la mente o el espíritu, sin santidad que valga, aceptando la discordancia, sin por eso dejar de expresar la consonancia, que se sale sin efecto, que el más propio de la desazón.

¿Cuál es el terreno más propicio?
¿En qué situación te sentís espléndida y sin cosmética para dejarte ser?

Hará falta que haga número en compases, imaginado sin el tiempo que haces paces, que más das, es lo que creo y hago eco, entremedio ¿desconsuelo? Subo al suelo, y en la tierra encontré una flor.

Y las ramas de los árboles son raíces patas para arriba, son el reflejo de lo que se enrraizó hacia abajo, en la tierra. Son años de historia y estiramiento, para terminar floreciendo cuando llega la estación. La prima verá que puede ser más que lo que se puede, si se elige en la incerteza y se da paso a lo que sucedió.


Y con motivo primaveral, una canción de Las pastillas del abuelo con tremenda letra, Skalipso, en edición hogareña de un grupete de amigos:

La soportable liviandad del ser

Hay momentos en que logramos cierta liviandad, soltura de cuerpo, estemos en el lugar que estemos, podemos sentir, palpar la sensación de estar livianos como una pluma como para relacionarse, vincularse con el entorno sin ninguna carga que nos limite el accionar.

Suelo creer que afloran más estos estados de apertura cuando estamos ya en movimiento, con las células corporales activas, como cuando se termina de correr –o de hacer cualquier otra actividad física- que los cachetes como que aprietan el botón de on y se ponen rojos como tomates. ¿Será que les llega el mensaje de encendido?

Cuestión que en esos momentos las posibilidades que se abren las sentimos siempre de acuerdo a nuestro deseo, acorde a lo que esperábamos, por el sólo hecho de que estamos presentes, de la única forma en que habría que habitar el espacio propio, sólo que a veces nos distraemos con banalidades superfluas que nos quitan la posibilidad de sentirnos así de livianos.

Sin mochila que cargar, sin nada que decir para satisfacer al otro, para quedar bien, como se dice, sin necesidad de generar un vínculo donde haya que colmar algún tipo de expectativa.

En esas instancias de no ataduras, de sentirse uno con el todo, es que más nos permitimos ser sorprendidos. Muchas veces, en la vida se nos presentan situaciones que nos ponen en aprietos, ante el tener que decidir qué hacer. Si logramos este estado de “peso pluma”, donde nada es apremiante ni se está jugando algo tan relevante, en principio, podemos sentirnos tan libres que cualquier decisión o determinación tomada será de acuerdo a lo que buscábamos. Porque salió, se expresó, en un momento en que no teníamos una carga que alimentara el traqueteo mental.

La mente, el cuerpo, el alma o espíritu, y todas esas denominaciones que le ponemos a lo que siente nuestro ser físico son subdivisiones útiles para poder expresarlas por separado desde el habla, pero adentro está todo mezclado en un conjunto que si lo alimentamos de mucha información queda sobrecargado e inactivo, mientras que si nos permitimos estar en esta sensación de soltura se unen y se borran las contradicciones para dar paso a una interacción plena con el entorno, floreciente siempre que nos vuelva una energía en sintonía con lo que sentimos en el momento y lugar mismo en que decidimos estar.

El resto, conviene dejarlo al costado, para que no se vuelva a llenar la mochila culposa y podamos meter ahí sólo lo que nos sirve y es funcional en la circunstancia en la que nos encontremos. Así, livianos, como si fuéramos pegando saltos cortos y con la vista puesta en el horizonte, porque lo que vendrá siempre va a estar bueno, o como queramos que esté.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Sin palabras

Cuando las palabras mueren, cuando no tienen más vuelta que generar un sinsentido ocasional, se suele creer que no hay comunicación, o falta de. Me permito descreer un poco de eso, y a hilvanar una explicación.

Las palabras, no voy a venir a descubrir, tienen un efecto inmediato, concreto y directo sobre los interlocutores del momento. Pero también es real que a veces son simples recursos, mecanismos de defensa, para no decir nada. ¿No les pasó nunca que al intercambiar palabras con alguien terminan sintiendo que cada uno está entendiendo lo que quiere? ¿Y que si le seguimos buscando la vuelta por la vía oral no sólo no se llegará a nada sino que embarulla y da la sensación de que no nos estamos comprendiendo?

Suelo creer que el camino de la palabra es un arma de doble filo. Por un lado, ayuda, conecta, acerca a las personas, pero por otro, al menos para los que estamos muy entrenados en el ejercicio de hablar sin parar, psicoanálisis mediante, a veces se puede convertir en eso, un mero ejercicio vicioso y falto de contenido.

Últimamente, vengo practicando en ámbitos sociales la apreciación de la comunicación de las personas, y sinceramente, las palabras no son tan importantes. Uno puede abstraerse y ver la interconexión de mundos por la vía de la gestualidad, tremendo campo de exploración, que a mi entender determina mucho de lo que luego pasará entre los vínculos entablados.

¿Nunca se encontraron con alguien que se agarra de lo que se dice y fuerza la literalidad de lo expresado? Un plomazo, porque al hablar uno va dándole sentido y forma a sus ideas, y nada tiene de malo ser una persona que por momentos se contradice. Es la exploración misma en la que decidimos entrar en compañía de quien desee hablar con nosotros.

¿No es divertidísimo charlar con alguien con quien decir boludeces o jugar continuamente con las palabras hasta perder la razón es parte del intercambio? Y cuando la intelectualidad juega su partida, ¿no es desagradable encontrarse en un diálogo que sabemos no conduce a nada? ¿Y no es precioso conocerse con alguien a grado tal que creemos saber lo que dirá sin que lo haya pronunciado aún?

E inmiscuirse luego en el lenguaje de los gestos es otro cantar. Se abren puertas, se sortean obstáculos limitantes que tienen las palabras mismas por definición. Entender una mirada, resonar con una actitud corporal es para entendidos, al menos entre sí, que es lo que a la larga buscamos al interactuar con alguien. Comprender y ser comprendido.

Y ni hablar del lenguaje corporal, cuando los cuerpos se atienen a “hablar”, las palabras están de más. Quedarse sin palabras es reconfortante y liberador. La sensación de haberse entendido con alguien sin formular palabra alguna es transformadora. Durante una época, con amigos, cuando nos conectábamos de esta forma decíamos “hubo tubo”, porque algo que no tiene explicación verbal hizo que supiéramos lo que estaba pensando el otro. Entendimiento del bueno, sin menospreciar las palabras, pero respetándolas y sabiendo que no son imprescindibles.

Personalmente, lo recomiendo.

¿Cuál es tu mapa?

El otro día se planteó la situación de crear un mapa de valores propios, los ejes “morales”. Más básico, los principios que queremos que guíen nuestra vida, lo que deseamos, lo que valoramos, lo que creemos que somos/tenemos.

Yo escribí:
  • Adaptación
  • Intuición
  • Curiosidad
  • Pragmatismo
  • Perseverancia
  • Incondicionalidad
  • Sinceridad
¿Cuáles son los tuyos?
Lo divertido es luego escribir o charlarte un rato sobre cada uno, y jugarlo con varios nos permite crear un MAPA DE VALORES de todos los presentes muy variado y siempre saludable. Nos adentramos en el grupo.
Una idea jugosa como sí sola.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Por el filtro de la propia realidad

“Algunos no pueden romper sus propias cadenas, sin embargo, pueden redimir a sus amigos”. Nietzsche.

Se puede llevar a alguien más allá de lo que uno ha llegado. Esas experiencias hasta nos permitirán ir más allá a nosotros sobre nuestros propios problemas neuróticos. Estuve releyendo el Don de la terapia, de Irvin Yalom. Y quiero ya enfocar la semana. Pensar en resolver los temas centrales y vitales primero, para luego dar paso a la tranquilidad de lo superfluo y revitalizante del ocio.

Pienso no claudicar. Para demostrarme una vez más las energías despiertas que tengo y el potencial que desaprovecho al adormecerme en el colchón de la comodidad del sueño despierto, fantaseoso y falto de contenido. Real y tangible, dimensionable sólo por el resultado visible a través del filtro de mis ojos de mundo, y deseo permanente.

No más estados ambiguos, que no permiten decidir. El miedo a lo incierto es legítimo, pero no puede inhibir, la acción de lo presente, el que siente y no miente, el creciente y floreciente, el camino del amor.

AMOR: dícese del manantial de sentimientos que fluyen del personaje interno que fue entrenado y disciplinado con el correr del tiempo y que liberamos ante seres afines y en sintonía.

Cada día que pasa me convenzo más que la vida está regalada antes los ojos de todos y cada uno sabe ver lo que su FILTRO lo deja, y las observaciones son las que transmitirán nuestro mundo al resto de la forma más cercana.

La vida parece demasiado para permitirnos verla directamente a los ojos. La culpa y la vergüenza juegan un papel infaltable, sumado a los prejuicios que no nos dejan disfrutar del todo el motivo por el que estamos acá. Que es precisamente ninguno, o todos, y que cada segundo vale por el acto de conciencia que podamos tener de lo que estamos vivenciando.

Sólo -y solo- hay que dejarse llevar, fluir en la propia inconciencia, e inocencia, y permitir que la realidad externa penetre en nuestro interior y resuene al ritmo de nuestras capacidades y limitaciones, en la caja torácica del ser espiritual que llevamos dentro. Con eso alcanza.

"Tienes que ser más líquido, más capaz de disolverte y fundirte. No tienes que ser un espectador. No hay nada que resolver. No tomes la vida como un problema, es un misterio tremendamente hermoso. ¿Bébela, es puro vino! ¡Embriágate con ella!", Osho.

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