Mostrando entradas con la etiqueta análisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta análisis. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de septiembre de 2013

El acto reflejo

El acto reflejo es lo que se hace sin pensar, sino como acción instintiva hacia determinado estímulo. Es lo más natural que radica en quien ejecuta como consecuencia de algo que pasó súbitamente, sin premeditación, y la espontaneidad brota sin cuestionamiento posible sino como una acción de supervivencia.

Como salió , reflejo producido por el instante mismo en que brotó la necesidad de actuar.
Fue, salto al vacío mismo de no querer controlar, sino de fluir en la inmediatez del devenir. Acto reflejo que espeja la resultante del envión.

viernes, 28 de junio de 2013

Think tank (o fin tan)

- Me anduve pensando.- Hacés bien.- ¿Qué hacés?- Lo que quiero, ¿por?- Para saber.- ¿Qué querés saber?- ¿Qué te pasa?- No pasa nada.- Todo pasa.- Ya pasó.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Fuerza de choque


Hay personas que fueron hechas para confrontar, para ir al frente y no sólo exponerse –y exponer sus ideas- sino también para enfrentar, dejar en evidencia, hacer aflorar lo que no siempre está visible.

Esa gente, que asume su fuerza de choque, su poder de fuego, su característica de rebeldía eterna, en ámbitos de armonía y espiritualidad no integral, o meramente en personas que se mantienen en pie porque vinieron a la tierra con dos miembros que los sostienen, suele ser vista como agresiva, pero quiero reivindicarlos porque son tan necesarios y vitales como los que creen que en la búsqueda de la paz está la respuesta a todo.

Estamos inmersos en un proceso intenso de cambios en el cual hay que saber integrar visiones y muchas veces la reacción, el toreo, el cachetazo imaginario para despertar, son claves en los momentos de algunas personas.

Obvio que las fuerzas de choque tendrán gente que los critique porque no se bancan ese estilo, pero en mi caso no sólo me reconozco en ese conjunto de seres sino que empatizo con ellos y me caen bien. Como que distingo su mayor sinceridad, su no impostura, para decir lo que creen sin que les importe mucho las formas, y ahí hay un don, una habilidad, una frescura, que como tal tiene que salir como se siente, y habrá flojitos –o seres apaciguados, para no caer en la crítica de lo que no me identifica- que no tolerarán esa crudeza emocional que habita a las fuerzas de choque, a los topadoras, a los que tienen una energía vital que no se resiste a decir lo que cree ni regula su ritmo para no caer mal.

Elijo la cercanía con quienes no moderan, siento que se desarrolla un nivel de intimidad inigualable al actuar así. Y no es que el resto me caiga mal pero sí al ser fofito, o blando, distingo que es un modo de ocultarse, y yo elijo y quiero ver al ser que es.

Al escribir, o hablar, también, para desarrollar una idea, hay que pelearse un poco con su lado opuesto. Hay que reconocerlo, amasarlo, y ahí encontrar la idea que sustente tu postura. La integralidad después hace su parte pero la posición se toma, uno se juega por su creencia. Lo que les sale de las tripas y hace que debatamos. Así se construye opinión. Dándole cabida a las variadas perspectivas, para saber por dónde va la que más te cabe. Y yo, a los que van al frente sea como sea, o salga como les salga –porque siempre hay que probar para encontrar el tono-, los celebro y disfruto. Así vale la pena vivir. O vale el entusiasmo desmedido, para ser más precisos.

Podrás quedar en posición adelantada -el offside, u orsai, en términos futboleros- muchas veces, pero también podrás descubrir más de vos y tu entorno que quien se expresa como aquella frase de una publicidad de mayonesa que no sé por qué recuerdo: “¿para qué? Si así estamos bárbaro…”, dicho por una pareja abúlica que miraba la tele mientras comía.

Para dimensionar la intensidad de la que está cargada la vida y para seguir expandiendo los límites de tu conciencia, prefiero los que se animan y después ven.
Las fuerzas de choque bien centradas y dirigidas llegan hasta las últimas consecuencias, no se quedan con chiquitas, y así ayudan a crecer. Si en alguna oportunidad te caen mal, no es para rotularlos, sabé que son así, y como tales son imprescindibles en este ecosistema de seres tan disimiles.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Fase II, distingo el estímulo indicado

Es que si no estás a la altura de mis circunstancias me veo obligado a desplazarte porque sino impedís el avance y el progreso de aquello que tiene que evolucionar. No por capricho, sino porque pide salir.

Aprender a soltar es el ejercicio mayor en estos momentos de sobresaturación informativa y contemplar que no sos el centro de nada, que no sos tan importante como crees, es clave para que resuene y se haga eco aquello que tiene que llegar, renovado, y no lo que pretenderías que fuera pero te da suficientes muestras de que no es más por ahí.

Sé vos.
Al fin de cuentas es el único factor orientador en este mundo donde nadie sabe por dónde sigue.
Autosustentable. Suprimiendo la intención de subirse a un caballo que termina siendo tu propio troyano, y aceptando los ladridos de aquellos que te dan muestra de que cabalgás, pero no arriba de un unívoco caballo, sino montado a la comunidad de gente que palpita en la energía universal, el Amor, y que resuena con tu propuesta de llevarlo a cabo, de concretar aquello que se postergó tiempo ha por creencia o suposición de que aún no estabas a la altura de la situación.
Ya llegó, se hizo presente, aquí y ahora.

Y la altura es el cielo y la vista de un niño, al que hay que acercarse a su plano de perspectiva para entrar en el juego y su campo de acción.
¿Viste que un chico no se percata de tu presencia hasta que no te sumás a su visual y te entregás a sumarse a su realidad?
Realidad que es inventada, imaginada, y de uno depende si le sigue el juego comprensivo o se hace el adulto que no entiende, lo racionaliza o se pliega a la fantasía ilusoria de vislumbrar que el mundo es lo que te animás a proyectar, a distinguir, y la materialidad es tu acotación. ¿Hasta ahí llegás?

El Amor todo lo puede. Y desde allí todo consiste en dejar ser lo que deba consagrarse.
Ser positivo es el modo de encarar todo con la voluntad de que llegue a concretarse. Ser feliz no es una elección, es el modo en que sale.
Cuando menos querés alcanzar algo, estás más cerca de haberlo conseguido, porque los polos se atraen, y nos cruzamos en las paralelas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Sutileza humana

La elegancia es propia del cauto y sutil. El abalanzado, el ansioso, no puede disfrutar de esa condición, porque al pronunciarse su necesidad se zambulle a la instancia de encararlo, cuando el elegante lo mira de reojo y sabe lo que hará en lo venidero mientras observa la presa a tomar en el entretenimiento mismo de ver el detalle y la opción de realización.

El sutil capta los instantes ínfimos y no se expide hasta saber con precisión por dónde fluye la energía de consumación. Analiza sin sobreinformarse y acciona de acuerdo a la circunstancia que lo amerite.

La sutil diferencia entre hacerlo pareciendo apurado y disfrutando de la esencia de estar accionando según lo que deseamos.

lunes, 10 de octubre de 2011

De entrecasa

Escucho a Divididos y comparto el segundo fin de semana con mi compañera de emociones, Celeste.
Hay que madurar para aprender a tomarse las cosas con calma, con soltura, con tranquilidad propia del que sabe esperar para que las cosas pasen.
Cosas. En periodismo me enseñaron que no hay que despersonalizar así, qué cosa conviene contar antes que hablar de ese sustantivo inexistente que nos acerca al intangible.

La facilidad o dificultad de un acto se adecua a la perspectiva que se le ponga a lo que se está haciendo, pero lo relevante es la temática que se está queriendo abordar.
Lo que por discordancia nos promueve interés también tiene que entrar en la bolsa de lo que nos define. Tanto trabajar esa contrariedad, ese malestar, saldrá más tarde que temprano algo que nos haga resolverlo desde la perspectiva indicada. La del positivismo. Confía, todo termina pasando.

Entrega constante tampoco es lo que se me pide ni le pido eso mismo al otro, es el equilibrio entre lo que se distingue como posible de hacer y lo que se puede dejar y esperar el momento propicio.
Hospicio de agente interviniente.


¿Y qué importa el juicio si se entrega en la conciencia de saber aportar a la causa?
La quintaesencia es la expresión de la propia divinidad a través del cuerpo físico y concretado en dicha en la propia vida.
No hay otra forma de canalizar mejor que siendo parte.

martes, 6 de septiembre de 2011

Sacando el personaje interno

Levantado. Ayer anduve vagando en mis adentros toda la noche. Me sumergí en pensamientos hondos, sin interactuar. ¿Me castigué? Ahora creo que me premié.
Hay que quererse lo suficiente como para no castrarse las intenciones de concreción. Me querré. ¿Me querré? Va cambiando según el momento, pero se afianza cierta simpatía por el amor propio. Después llega por decantación el otro, el que se anima a dar sin más deseo que brindarle algo de bienestar a quien queramos. Amor incondicional, así juego a entregarme. En su completitud. Defensas altas.
¿Tengo algo para decirme que no sea insulto? En la operancia sistémica está la virtud de pertenecer a los que simplifican los hechos para llegar a su placer personal.
Las otras son cruzadas desprotagonizadas por los inentendidos de siempre.
La vuelta al ruedo lleva su esfuerzo y dedicación. Lo que quiera, lo tengo.
Escribo para trascender. Ejercito para estabilizar.
No hay rollo con el presente, se acontece lo subsiguiente a la tranquilidad, y estoy afectado sólo por la sucesión de motores renovadores de entusiasmo.
Relajo la excitación. Más bien veo menos que lo que la experiencia me posibilita. Con ser conciente alcanza.


viernes, 12 de agosto de 2011

En tiempos eleccionarios

Refloto algunos escritos de hace dos años que vienen como anillo al dedo para los períodos electivos de estos meses en la política argentina.

Creo que es desacertado o equivoco el dato de que la gente no se interesa por la política. Dejar de interesarte en forma insana y confrontativa es un paso evolutivo. Hay que escuchar vertientes y saber elegir, aportar, concertar.

Dime de qué hablas y te diré a dónde llegas


8 razones para votar, por quien sea


Garantizar la gobernabilidad, ¿una utopía nacional?


miércoles, 27 de julio de 2011

Un Sarmiento

Un maestro, un hombre que perseveró en su intento. Un creador de escuelas. Uno de los primeros polarizadores sociales con su civilización y barbarie.
Un Sarmiento es un billete de 50 pesos aquí en la Argentina –poco más de 12 dólares-, lo que me salió el otro día pedir una pizza con una coca a domicilio.
Sarmiento es la figura que se utiliza para simbolizar el que está siempre y no falta a sus tareas. Sarmiento le dicen a mi viejo que se parece, y casi seguro lo pareceré yo de más grande, por los genes mismos.
Sarmiento es uno de los 4 o 5 próceres que tiene esta porción de tierra, Argentina.

Dos Sarmientos es lo que cobro por acercar a las personas a través de la computadora charlas de gente que me atrae. Siendo un Sarmiento, una persona que hace todo lo posible por que se dé lo que busca.

El sistema de enseñanza debe ir modernizándose, sin demoras. Enseñar en polos opuestos es muy básico para los chicos de hoy en día. Transmitir conocimiento a memorizar como loros es obsoleto ante la primaria necesidad de aprender Creatividad, Artes, estimular otras zonas del cerebro más consistentes y estimulantes. Los chicos le ganan por goleada a los maestros de hoy día.
Integrar antes que pensar en civilizados y barbáricos, sería conveniente incentivar en los niños. Toma de conciencia, y para eso hay que educar primero a los maestros.
De esto quería hablar…

lunes, 23 de mayo de 2011

Sacá el automático

Lo central, ante un acto que realizamos que no nos agrada, noto que es salirse del empecinamiento, de arremeter por la misma vía una y otra vez, poder salirse del automático en el que, desde luego, todos encontramos comodidad de estar.

El piloto automático se dispara cuando una acción la conocemos de memoria y actuamos sin plena conciencia de los pasos que estamos dando para llegar al resultado esperado, sino por la inercia misma de los acontecimientos lo hacemos y ya.

Reparar en que los pasos de velocidad de un auto se llaman cambios, y que el contrario a hacerlos es el caso de una caja automática ayuda a entenderlo un poco más.
Automatizar, fijar una forma constante y repetitiva de hacer las cosas nunca genera un beneficio mayor que buscar nuevas alternativas al planteo que nos aqueja.

Saliéndose del automatismo es que se puede ver lo que nos tiene enrollados sin necesidad mayor que oprimir lo que bajo un estado natural pide salir.
Hace falta verlo, observarlo, darse cuenta, para divisar un cambio posible.
Sino, todo sigue con su regularidad periódica y nada logra hacer efecto.

Los recursos que tapan suelen ser los más a mano para evadir aquello que alguna vez nos veremos forzados a distinguir.
¿No pensás caer? ¿Te gusta que sea a la fuerza o preferís reaccionar, sacar el automático, y ver qué te pasa? Te pasa, nos pasa, el mundo es como lo observás, y si en algo nos ayuda el otro es a salirnos de un criterio único.

Sacá el automático. Cambiá.

martes, 26 de abril de 2011

Escuchame

En la sección Mirame el blog de Lado B, con Diego Scott y Diego Iglesias, en Blue FM 100.7, me entrevistaron por el blog NoNeurosis.com que llevo adelante hace más de 2 años.


Link: http://youtu.be/kO_5Q-Pl1o8

viernes, 4 de marzo de 2011

Valoración

Sentirse valorado, valorar, brindar la reciprocidad energética suficiente como para haber captado el mayor valor de la situación.
Es valorado aquel que no se preocupa por su capacidad de transmitir amor, el que se desentiende de los efectos y sin darse cuenta es él sin reparar en la conveniencia o el agrado que provoca en el resto.
Tiene valor todo aquello que nos brinda un aporte sustancial en el escenario de la acción y nos hace inmiscuirnos en una realidad gustosa sin notar tanto que es por eso sino asignándoselo a todo lo que allí la circunda.

Valoramos aquello que escasea, lo que por alguna razón se vuelve excéntrico, único, distinto. Estamos constantemente emitiendo juicios de valor, que en el caso excepcional de que no sea un juzgamiento podrá ser considerada una valoración fidedigna de la escena.
Valora el que abandona el juicio, pierde la razón, deja que ocurra esa serie de sucesiones que nos hacen considerar algo o alguien con valor en nuestras escala de consideración.

Considero que la desdicha de creerse alguien con poco valor acompaña a muchas personas, y que para abandonar ese pensamiento obstructivo es conveniente hacerse valer por lo que de las entraña nos nace hacer, sin reparos y entusiastamente, como sale hacer algo que vale la pena. La pena o el esfuerzo de hacerlo. Provocarlo. Generarlo. Llevarlo a cabo.

Actuar en la obra de la propia vida, ser promotor del propio estímulo que nos saque a relucir el caudal de eventos que generan el hilo conductor.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...