viernes, 6 de septiembre de 2013

Exorcizar el maleficio

Soñé cosas que tienen que ver con mis demonios internos.
Un campamento donde puedo arruinar todo con mi proceder. Un símil tío que acusa de aquello que no me pertenece, y dale que va.
El punto es descubrir la propia limitación, hacerle un ritual celebratorio sin temor y seguir adelante.
Los fantasmas se disipan con la acción. Están para entretener y no hacen daño.
Porque en verdad, no existen. No existís.

lunes, 2 de septiembre de 2013

El acto reflejo

El acto reflejo es lo que se hace sin pensar, sino como acción instintiva hacia determinado estímulo. Es lo más natural que radica en quien ejecuta como consecuencia de algo que pasó súbitamente, sin premeditación, y la espontaneidad brota sin cuestionamiento posible sino como una acción de supervivencia.

Como salió , reflejo producido por el instante mismo en que brotó la necesidad de actuar.
Fue, salto al vacío mismo de no querer controlar, sino de fluir en la inmediatez del devenir. Acto reflejo que espeja la resultante del envión.

viernes, 30 de agosto de 2013

Inspirar

Si te declarás anti (lo que sea) te falta otro tanto de recorrido para llegar a ser quien querés.

Me dejo ser para llegar a Ser.
El rival a vencer, de turno, es el totem que sostiene nuestro ideal a conquistar, sólo que se hace presente a modo inverso. Y sostiene Pereyra.

La sociedad comprime, lo que en tu ser es sublime.

martes, 27 de agosto de 2013

Descubro actor productor

El impulso me maneja, y en el tren de saber ir por la vía del amor estoy. Toco fondo para sentir a flote lo que debe fenecer.
Basta de consternaciones que nadie nos impuso.

Quiero compartir la vida con personas que me acepten. La comprensión es un campo de expedición irreconocible, lo acepto, y desde ahí que la búsqueda es de corazón a corazón, algo que no se pueda explicar pero que esté asegurado el acompañamiento, acompasamiento.
El rosa, la idílica creencia de que todo es luz me subleva, y la expresividad hace que todo se remonte a la súbita idea de que ahí renace lo que se niega, ahí reside el bendito destino en la voluntad de ir por más sin saber hacia dónde. Es imposible saber a qué vamos, pero dale, vamos.

El condicionamiento está dado por la intención de controlar lo que no se puede, y si se es abierto, permeable, decidido y voluntarioso, sin perder lo misterioso, todo será provisto por quién sabe quién.
¿Hay alguien que te quiera convencer de lo contrario? Todos intentarán imponer su idea, porque es la forma preconcebida de asentar que es así como lo pensamos que sucede. No hay universalismo posible, el individuo es su propio universo, y el descubrimiento debe llegar por uno mismo. Lo demás pasa, porque no llega a destino, es banal e intrascendente, y tu descubrimiento es el que posibilita que se abra camino.
Desandarlo es no sólo nuestra obligación sino nuestra forma de descubrir qué vinimos a hacer a este mundo. Ser para creer.

Miro la peli que pasan. La pasión guía al mundo. Es el motor. Y la sensibilidad particular es el lubricante que hace que ese motor sea único y reconocible.
La desilusión es la expectativa de que algo cambie.
Yo no quiero perder el tiempo intentando. Quiero ser a pleno.
Descanso y moderación para asimilar lo que pide ser.
Seamos. Soy.

viernes, 23 de agosto de 2013

I-magine-action

Y en acción ni te cuento.
La acción da el marco de aceptación de lo que se da y una suma de intención o voluntad de generar cambios para que algo se vea afectado o modificado según nuestro accionar que, consideramos, es el indicado.

Indicación que aplica sólo al individuo que la acciona, por lo que ahí empiezan los devenires de accionar conjunto, que ya no suma sino que potencia las posibilidades de acción de la máquina formada entre dos o más individuos con deseo de llegar a algo.

Son las mallas intersticiales. Mueven la bataola. Hola. A dios.

viernes, 19 de julio de 2013

Siete mares

Drenar es zanjar, hacer surco posible en la tela que hace la vez de mapa que demarca el límite de lo posible, y pudiendo es que lo vamos haciendo.

Yo puedo porque hago. Sino no puedo dimensionar la certeza de realización. Me hago al hacer, te hago, nos hago. Y la confianza determina la sustentabilidad de la sugerencia, que puede tener eco o permanecer en el anonimato, sin importar si así lo gustamos o no, pero primero hecho, realizado, concretado, encarado, demarcado, sumido a la instancia de realidad que constata y refleja qué ocurre con las energías entreveradas. Algo se da. Surge una formulación que resulta de las partes intervinientes. Pueden pasar a firmar. Afirmar, o consentir. O deformar, y fenecer.

¿Nunca empezaste una hoja en blanco? Es dar un marco de expectativa a lo que deviene en forma sugestiva al encuentro de lo que se formó. Es dar paso a que pase algo, como cuando uno se acerca a la esquina a ver qué hay del otro lado, aquel que no es visible hasta tanto logramos el ángulo recto inicial que nos permite empezar a percibir lo que antes se nos negaba.

¿Y qué pasó? La sorpresa, las ganas de que aparezca algo sobrenatural, o natural a secas, ni más ni menos. Lo distinto, que nos hace querer contar esa historia y que se sostenga en su desarrollo, que nos entusiasmemos con el afán de que eso pase, de verlo plasmado. Si al fin de cuentas, la energía que se le proyecte a un hecho es lo que hace que esté pasando, sin importar si lo ven otros -hologramas que reflejan lo que desde adentro generamos- sino el grado de importancia que le estamos asignando. Pasa porque querés, y yo sí quiero.

sábado, 6 de julio de 2013

De duelo

Duelar es darse espacio a sentirse triste, atravesándolo y permitiendo recordar lo vivido, lo que nos regaló la persona o situación que se duela.

Duelar duele. Es matar la ilusión, es desencantarse con el sabor que tiene la realidad, al menos por un tiempo, y distinguir en qué lugar de esa línea de tiempo nos sentimos.

Saber hacer un duelo no es algo que se consigue fácilmente, porque normalmente se tiende a escapar a la idea de sentirse mal por un espacio temporal, o abatido, porque ¿a quién le gusta eso?
Entonces algunos en lugar de atravesar el duelo eligen obviarlo pero, si realmente fue simbólicamente relevante lo que murió, nos aquejará la sensación, porque duelar no es algo que se elija, sino que se aparece, esa sensación de desgano, de vulnerabilidad, de abatimiento, de congoja, de mierda, como quien dice. No por nada a la muerte se la llama Parca; la sensación tras estar cerca de algo que fallece, que se desintegra, es de una parquedad pasmosa.


Duelar es conflictuarse con que esa pérdida no estará más. Chau, se fue, y tenemos que imaginar o proyectar un porvenir distinto sin ese estandarte que sostenía, o estaba, y caemos en su importancia al dejar de tenerlo.

Un duelo vivido, sentido, animado a corporizarse, nos permite liberar esa energía estanca que se percibe al refrescar la idea de que no volverá a estar, de que esa linda sensación de compañía desapareció; y tras salir del oscuro túnel se puede avizorar un futuro y buscar concretarlo. Abocarse a que cuando nos duelen nos recuerden con una sonrisa.
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