lunes, 13 de diciembre de 2010

III – Otros y espacio sagrado, en la Era de Acuario

Tenés que ser espejo, tenés que reflejar la oportunidad del otro de conocer algo más de sí. Si no hay interés que valga, es falso, impostado, con tal de quedar bien y darle curso al evento. Elijo esperar, en paz, tranquilo, y ver qué viene a darnos la chance de enseñar y aprender, de descubrir algo que nos llame la atención e invite a ser espejos de contemplación cósmica, posible, plasmable, utilizable. Y lo útil no pensado desde el oportunismo, sino desde la vía que nos acerca a lo que estamos NE-CE-SI-TAN-DO, meditando, tantrizando.

Puesta a prueba, el camino de darse con el otro, al otro, ante la sagrada vida que nos deja ver una opción alternativa, que fomente a seguir sacando.
Si alguien no está para transmitirnos en esa circunstancia, que pase de largo. Escuchar a otros hablar hace que indefectiblemente nos pensemos en el aspecto que remarca, por eso es tan trascendente rodearse de seres que hablen en nuestra sintonía. Porque sino nos salimos del foco, hacen que se dispersen nuestras energías. Al hablar con alguien que compartimos tema, es una escalera ascendente, a la trascendencia, al descubrir juntos más y más cosas que se abren como un arco iris tras la lluvia.

Ya pasó. Hay una resolana que permite ver un futuro mejor.
¿No pidieron neutralidad? Acá me la doy, servida en bandeja, como la comida misma. ¡Qué productivo es escribir mientras como! Me logro meter en un mundo de papel y birome. Es como la meditación, al rato entrás en la instancia que te da paso a vislumbrar más. Al comienzo es un calentamiento.
Una oportunidad desperdiciada si damos lugar a la distracción con otra cosa. Si seguimos, perseveramos y damos con el hilo conductor que nos lleva de paseo, ahí estamos contando lo que verdaderamente el inconsciente quería expresar, sacar, dar a luz. Porque toda producción es luz, sólo que por escrito siento que queda asentada, sino el viento se lleva las palabras y no sabremos lo que pensamos en aquel momento de iluminación.
Porque son momentos, no se puede estar siempre en estado elevado.

Así como voy descubriendo que todo acto puede ser contemplado como acto meditativo. Manejar el auto, jugar, ver fútbol, interesarse por algo. No dejando de ponerse en juego. Posibilitando que el ser meditativo aflore y se destaque de la situación estanca de ser uno más entre todos.

El tiempo no apremia. Es tal como se nos presenta. Cómo saber si pasó una hora o diez minutos. Según lo que hayamos hecho y vislumbrado. La Era de Acuario está con nosotros. Nosotros con ella. Darle curso y paso a su voluntad de acción es la única forma que conozco de sacar una sonrisa a relucir mientras disfrutamos del trayecto. Vuelta a la carpa mancomunada.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Pobreza e imposición, un coctel explosivo

Ante los hechos públicos de lo ocurrido en el intento de desalojo de Villa Soldati, se me ocurrió trazar un paralelismo con lo que pasó hace unas semanas en Formosa con la comunidad Toba. Sólo que ahora impacta más porque es acá nomás para la mayoría, está a la vuelta de la esquina, por más que pocos porteños deben conocer la zona Sur o la realidad de la gente que vive con escasos recursos.

Ambas situaciones son un intento de imponer la fuerza, la violencia, por sobre el diálogo y la búsqueda de soluciones que mejoren la calidad de vida de las personas.
Y de allí las consecuencias, porque el que siembra ira obtiene tempestades.

En primera instancia, para lograr dilucidar algo de todo este caldo de cultivo, hay que dejar de lado las afirmaciones confusas de quienes creen que es un problema de nacionalidades. Las fronteras son un invento de los deseosos de sangre y poder.
No pasa por ahí el inconveniente, y para que no se reproduzca, hay que dejar de lado, no responderle, hacerle el vacío, al que menciona a algún país limítrofe como causante de los males. Es un intento de simplificar aquello que tiene otros ribetes y que se está haciendo cada vez más tangible en el planeta todo.


El tema es la inclusión social que piden a grito los pobres, los que no tienen nada y son capaces de dejar todo por un poco de dignidad. Hay que aprender a escucharlos, no pensar que con borrarlos del mapa se resuelve algo.
Tampoco caer en el idealismo, porque pobreza hay y habrá siempre, sólo que desde las altas esferas gubernamentales hay que empezar a activar una política de reinserción, de contención, de integración, más que de palo y a la bolsa, que ya queda demostrado que es inconducente y dañino, y que encima no resuelve el problema.


Si cada cual sigue cuidando sólo su quintita, vamos por mal camino.
Entiendo que los que tienen poco, los vecinos de los alrededores del Parque Indoamericano -que increíble lo preciso del nombre ante los hechos que se sucedieron, ¿no?- pretendan cuidar con uñas y dientes lo que consiguieron y los mantiene, y desde ahí se produce un enfrentamiento entre pobres y no tan pobres, que suena ridículo.
Si las personas se interesaran más por dialogar antes que juzgar de forma facilonga, creo que habría poquísimos problemas que no se puedan resolver. Salvo la muerte, todo lo demás es relativo y solucionable.


Y los que tienen poder, se enredan en sus propias aspiraciones, que no los afecte en la imagen pública, o que los haga sumar puntos ante el electorado. La gente no es electorado, son personas con ganas de vivir cada día un poco mejor.
Operación de acá, operación de allá, puro oportunismo y maniqueísmo político. Nada que ver con lo que quiere la población.


Entonces ese vacío entre las capas altas y bajas de la sociedad hace que eclosione todo en una incomprensión fogoneada por los medios que en lugar de buscar informar, persiguen la zanahoria del sensacionalismo y las muertes, la sangre y la posición extrema, de cualquiera de los lados que componen una guerra. Guerra en el sentido de enfrentamiento entre dos bandos. Cuando esto no se trata de grupos opuestos, sino de personas que tienen necesidad de armonizar y sentirse un poco más consolidados en sus logros.


Para rescatar algo, todo esto ayuda a leer claramente en que etapa de evolución esta la sociedad argentina. La mayoría de los argentinos opina a boca de jarro, todavía somos un pueblo vulnerable porque compramos cualquier buzón. El que nos sirva para quedarnos tranquilos de que tenemos razón, cuando la razón va perdiendo fuerza y dando paso a la pluralidad de sentidos puestos al descubierto para ver qué resuena de tanto desbarajuste mal analizado.

Es imposible concluir algo ante los hechos como fueron presentados. Es todavía la pelea universal por el huevo o la gallina, quién empezó, qué generó esto, pero el punto es saber rescatar aspectos centrales de aprendizaje.
No se puede seguir reprimiendo para generar cambio, es inconducente.
No se puede gobernar teniendo otro gobierno que se opone a todo lo que se haga, tienen que aflojar con sus aires de personalismo y paternalismo barato y confluir en un espacio de diálogo.

La falta del mismo -del diálogo-, ya sea en los que manejan la cosa, como en las clases medias y bajas que quieren que no les toquen su kiosquito, fue el causante de todo este caos.
Y hay que empezar a construir políticas sociales que incluyan a los que se están cayendo del plato, porque sino después se vuelve en contra, incluso para los que eligen no ver a los pobres que piden clemencia y son los que más fácilmente sacarán sus uñas a relucir para obtener o no renunciar a la dignidad que todo ser humano necesita.
Fue una chispa lanzada a una cámara de gas. Inevitable explosión. Inacción política por un lado, inoperancia y exceso de involucramiento por el otro, y aquí estamos, todos hablando de un mismo tema que es imposible que no nos perturbe. Demasiada ira y bronca guardada para que no salga a la luz.

viernes, 10 de diciembre de 2010

II - Canal, natura y pensamiento

Soy sólo un canal (ni más ni menos).
Se larga a llover. ¿Por qué correr de lo que la Naturaleza nos regala? Es agua que cae del cielo y se pronuncia sobre nosotros. “Se larga”, grita uno. Se toma, me sale pensar. Se recibe lo que pasa. No hay opinión, hay claridad para distinguir.
Y sí, siempre te voy a presentar el opuesto, para que veas qué te vibra, qué hay para descubrir de nuevo. Porque sino, es un embole.
¿A quién le gusta ser nada? Son roles, por momentos toca, y vaya que si toca. Es la oportunidad de indagar en la perspectiva personal. Y todo sigue su curso.
Curso directo al árbol que cobija debajo. El árbol arriba, yo debajo. El árbol arriba y abajo. Oportunidad única. De echar raíces, de tocar el cielo, de hacer que ambos se unan en realidad placentera y disponible.
El proceso creador requiere intuición, sabiduría y dejarse ser como uno distingue que es. No hay que copiar, ni hay que igualar. No hay que ir de la mano de nadie, ni tratar de llegar a un destino. El destino está con uno. Se revela a la intención forzada, opta por hacer que los hechos pasen y nos regalen su eternidad.


¿Para qué comer más si con lo que vino estoy satisfecho? ¿Qué habría de hacer que lo cósmico deje de pronunciarse? Nada. Ja, la nada. El todo. ¿Son algo? Son polos.
La vida pensada en forma extrema se pierde los matices que hagan que podamos circular fluida y amenamente. La mente se deja de lado, y dale que va.

Una primera intención es no ser perturbado. Y la segunda, la siguiente instancia, nos incita a conocer más del otro que también tiene para regalarnos su Don. Hay infinidad de posibilidades, y será lo que instemos o nos toque, porque uno distingue lo que quiere y puede. No veremos algo para lo que no estamos preparados. Por más que lo tengamos delante de los ojos.

Meditar y pensar van de la mano. Se llevan como el ying y el yang, opuestos complementarios. Oportunidad de creación.
Las personas sacan lo mejor de sí de a uno, en el cara a cara. Será por eso que se creó el concepto familia, formada por dos individuos que deciden reproducirse.
En sociedad saltan las miserias. Las situaciones que propician la tensión. La chance de descubrir lo que deseamos en el momento es vital para estar identificados con la consumación y no con la congoja de que no se dé lo que quisiéramos.

Quiero comer la manzana y tirarme a dormir. A no ser que surja otra cosa…
El punto es disfrutar uno de lo que está haciendo. No hay otro juicio posible, y toda la mala onda junta que nos quiera tirar alguien, directa o indirectamente, pasa de largo al no sentirnos reflejados en esa resonancia.
Nadie puede entrar en tu burbuja si no te genera reacción su ira despierta.
Me resbala, como quien dice. Me puede hacer volver a mis templos sagrados, que nunca son tal cual el del otro ser, o me puede hacer salir de mis casillas y hacer ver algo que no quería distinguir. Si no estás ni para uno ni para el otro, ¿para qué estamos charlando entonces?

(To be continued)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Un equipo, una pasión

Porque hay tantas formas de sentir un evento como personas haya en él.
Porque mi identidad se mezcla con mi sentir actual, y todo se funde en una particular visión del espectáculo, que vi reflejada y condensada en los 120 minutos y los cambios de ánimo de la parcialidad roja.

Un partido, una hinchada resume a la sociedad argentina toda, es una muestra, un extracto inacabado de los modos de encarar la vida misma. Recomiendo vivir la experiencia de estar en una tribuna a todo aquel que quiera hablar de lo popular, estar in situ y sacar sus propias conclusiones.

Están los que alientan cuando está ganando, están los que putean al estar en la adversidad, están los silenciosos, estamos los que mantenemos el grito sostenido con la idea de que el granito hace al arenero, está la familia, está el solitario, están, es tan, es taaan, que no se puede resumir en pocas palabras. Y en esos casos, las imágenes dicen mucho más:




lunes, 6 de diciembre de 2010

I - Meditar y distinguir, primera necesidad

Soy inquieto. Meditativo pero toreador, instador de la situación que amerite replanteo, buscador de la sagacidad interna que despierte el animal que rodea el ser y lo hace ser único.
Porque todos somos uno pero también cada uno conserva su individualidad que lo hace distinguirse de la manada.
Al estar todos vestidos iguales eso se hace muy intangible, estamos juntos y también surge la lucha de egos, que quieren mostrar quién sabe qué distinción propia del ser que necesita competir para sacar lo mejor suyo.

Otros, se esparcen en necesidad de compartir y expresarse. Hay modos y modos de expresarse. Algunos lo hacen oralmente, otros se inmiscuyen en la vía escrita, incluso los hay quienes lo hacen con señas. Todavía es útil para que se pronuncie lo que tiene necesidad.

La necesidad, aquello que aflora a fuerza de dejar que se haga eco el cuerpo entre tanto devenir conjunto.
Algunos la ven –a la necesidad- más cerca de lo que está, y piden clemencia, otros no eligen verla, y se creen superhombres.
¿Y uno? Uno es el que contempla. Divisa los horizontes posibles y se da paso a navegar con la corriente. Alterna, y externa. Interna y fluida.
La bipolaridad es propia de la expresión de mundo exacerbada. Se piensa en algo en oposición de lo otro, y así vamos construyendo el término medio. No es que uno u otro esté mal o bien.

Nadie quiere hacer daño. Es, a lo sumo, lo que les sale por falta de cariño, por no haber tenido lo que deseaban, lo que necesitaban.
Porque todos tenemos una necesidad. La vía por la cual obtenemos la satisfacción del momento, el camino por el cual nos sentimos realizados.
Distinguirlo, buscar el paisaje que más nos plazca es lo que diviso como forma de acercarse a la bienaventurada felicidad.

Porque no hay otra forma de conseguir algo que escape a nuestro escondite, a nuestro regalo en tierra, a nuestra inacción profunda, al encuentro con el camino del ser.
¿Me importa si lo escribo bien o el contexto es el que ayuda a que se entienda? ¿Quién debe entender más que uno que pretende sacar rédito y que lo que se dice comunique algo? Voy y vengo en el camino de descubrir lo que tenga ganas de salir de estas manos.

(Continuará)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Procesos creativos, sin censuras

No hay juicio exterior que pueda prevalecer sobre el proceso creador.
Es decidir dónde bajamos el censor y dónde le damos rienda suelta a que siga sacando lo que quiera.
En el caos creativo podemos no notar dónde empieza nuestra formulación y dónde la de algo que leímos ¿Importa? ¿Quién veda el paso del flujo de reproducción de lo que queramos hacer eco? Si algo lo limita, conciente o inconciente, es que lo que nos rodea nos está dando el mensaje de limitación. Salirse, desprenderse, y seguir viaje, es lo aconsejable.
Más en estos tiempos internéticos, donde lo que hacemos es compartir lo que nos resuena, expandir posibilidades y dejar que vuelva lo que tenga que venir. A raíz de lo que saquemos, sino no hay vuelta que valga.

¿La lógica dónde queda? En la entrañable idea de que por sometimiento a lo racional algo más concreto saldrá. Falso. Lo racional y estructurado impide que salga la cantidad, para que luego podamos ver qué nos satisface y qué no de lo que producimos.
Normalmente, si salió es parte de lo que hay que pasar. No merece ser sacado, retirado, eliminado, porque el proceso es ese, salió de ese modo, y hay que compartirlo. La comunicación a borbotones hace que llegue como se quiera tomar.
Tomátelo con soda.
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